- ¿Podemos hablar?
+ Explícate.
- Quiero que seamos lo que eramos antes, una historia de verdad, de las de película.
+ Lo siento, yo no soy de esas princesas de Disney que se enamoran a la primera de cambio, necesito que cada día sea especial, nada de celebrar cada mes o cada año juntos. Cada día deberíamos celebrarlo por habernos conocido.
Como definirme..
¿Qué puedo decir cuando no hay nada que decir? ¿Debo pretender estar bien cuando solo quiero gritar hasta quedarme afónica? ¿Seré yo siempre el problema que quiero evitar? ¿Debo dejar de convencerme a mi misma de que estoy bien sola, que no necesito más que la fría soledad?
jueves, 2 de agosto de 2012
miércoles, 1 de agosto de 2012
Sí, eres adolescente.
Te enamoras de alguien que tal vez no sabe tu nombre. Tu corazón dirije tu cerebro. Te sientes mal con tu cuerpo.
Puedes despertarte comiéndote el mundo, o comiéndote el
suelo. Estás perdido y no sabes que camino seguir. Dices que
te gusta estar solo, pero necesitas a mucha gente cerca. Odias
la distancia, y la música es la única que te entiende.
martes, 31 de julio de 2012
NO estoy cansada de volar :)
Siempre te dan a elejir todo lo que te rodea. ¿Quieres blanco o negro?¿Prefieres Pantalones o falda?¿Estas triste o feliz?¿Agua o Coca cola?¡No quiero elejir! Se tomar mis decisiones sin que nadie me ayude, solo quiero que me ayudes si de verdad te lo pido... es todo ¿Si o no? Pues no quiero vivir con esa posibilidad, quiero tener un "tal vez" un "me lo pensare"... no todo tiene que ser encajonado algo tiene que salirse de los limites de la realidad.
La locura es la base de la felicidad.
Soy de esas que hacen lo primero que les viene a la cabeza, que si me dicen "¿A que no tienes cojones a....?", yo lo hago. También soy de las que se acuerdan de canciones muy viejas y las canto para que digan que gracias a mi llueve, soy de las que baila bajo la lluvia para intentar coger pulmonía doble, soy de las que se enfada y a los cinco minutos se la ha olvidado, soy de las que no se cortan ni un pelo al gritar, soy de las que las encanta producir locura en los demás.Soy esa clase de chica que esta en la vida de todos, porque la gusta ser feliz.
perdoname si te llamo amor II
Una hora antes.
Stefano Mascagni es escrupuloso en casi todo, menos con su coche. El Audi A4 Station Wagon toma veloz la curva del final de la via
del Golf y enfila la via dei Giuochi Istmici. Un escrito dejado por alguien sobre el cristal trasero solicita: «Lávame. El culo de un elefante
está más limpio que yo», y sobre el cristal lateral: «No, no me laves; estoy dejando crecer el musgo para el pesebre de Navidad.» En el resto
de la carrocería, apenas se ve el gris metalizado, de tanto polvo como
la cubre. Una carpeta llena de folios resbala hacia delante y cae, desparramando su contenido sobre la alfombrilla del coche. Idéntica
suerte corre una botella de plástico vacía, que se mete debajo del
asiento y rueda peligrosamente cerca del pedal del embrague. Del cenicero rebosa una serie de envoltorios de caramelos que lo hacen parecer un arco iris. Menos romántico, sin embargo.
De repente, un golpe seco procedente del portaequipajes. Maldita
sea, se ha roto, lo sabía. Mierda. Y encima no puedo ir a verla con elcoche en estas condiciones. Seguro que Carlotta llamaría a una empresa de desinfección y después no querría volver a verme nunca más.
Hay quien dice que el coche es el espejo de su propietario. Como los
perros.
Stefano se acerca a unos contenedores y apaga el motor. Se baja
rápidamente del Audi. Abre el portaequipajes. El portátil está fuera de
su funda; ésta se había quedado abierta y el aparato se debe de haber
salido al tomar la curva. Lo coge, lo observa por todos los lados, por
encima y por debajo. Parece intacto. Tan sólo se ha aflojado un poco
uno de los tornillos del monitor. Menos mal. Lo vuelve a meter en la
funda. Sube de nuevo al coche. Mira a su alrededor. Tuerce el gesto.
Del bolsillo del respaldo del asiento del copiloto asoma una bolsa gigante de supermercado semivacía, resto de la supercompra del sábado por la tarde. La saca. Stefano comienza a recoger velozmente todo
cuanto queda a su alcance. Lo va metiendo dentro de la bolsa hasta
llenarla. Luego baja, abre de nuevo el portaequipajes, coge el portátil
y lo deja sobre uno de los contenedores. Trata de colocarlo de modo
que mantenga el equilibrio y no se caiga al suelo. Empieza a sacar del
portaequipajes cosas ya inútiles y olvidadas. Una bolsita vieja, un estuche de CD, tres latas de refresco vacías, un paraguas roto, un paquete de pilas pequeñas gastadas, un chal tieso. Después, antes de que
la bolsa se desborde del todo, se dirige hacia los contenedores. Caramba, no sabía que hubiese de tantas clases... Vidrio, plástico, papel,
basura sólida, basura orgánica. Caray. Precisos. Organizados. ¿Y
dónde meto yo esto? Son todas cosas diversas. Bah. El amarillo me
parece perfecto. Stefano se acerca y pisa el pedal para abrirlo. La tapa
se levanta de golpe. El contenedor está lleno. Stefano se encoge de
hombros, lo cierra de nuevo y deja la bolsa en el suelo. Vuelve a subir
al coche. Mira de nuevo a su alrededor. Así está mejor. Bueno, no.
Quizá debiera pasar también por el túnel de lavado. Mira el reloj. No,
no, es tarde. Carlotta ya me debe de estar esperando. Y no puedes
hacer esperar a una mujer en la primera cita. Stefano cierra el portaequipajes, vuelve al coche, arranca. Pone un CD. Piano y orquesta
número 3, op. 30, tercer movimiento, de Rachmaninov. Ya está. Ahora todo es perfecto. Cuando Carlotta me vea llegar con este «Rach 3» se desmayará, como en Shine. Embrague. Estupendo. Acelerador. Y
se va. Gran noche. Y gran seguridad también al volante.
____________________________________________________________________
Un gato bicolor camina afelpado y curioso. Ha permanecido escondido hasta que el coche se ha ido. Después ha salido y, de un salto
preciso, ha comenzado su paseo de contenedor en contenedor. Algo
llama su atención. Se acerca. Empieza a restregarse, a observar, sigue
husmeando. Se rasca una oreja mientras pasa una y otra vez junto a la
esquina del ordenador. Desde luego, ésa sí es una basura extraña.
La música sale fuerte y estridente de los bafles del Aixam.
—¡Naomi!
—Se me da bien, ¿eh? —Sonríe Niki.
Diletta bebe un sorbo de cerveza.
—Deberías dedicarte en serio a lo de ser modelo.
—Pasa el tiempo, un año, una se engorda...
—¡Olly, eres una envidiosa! Te fastidia que desfile tan bien, ¿o
qué? Pero sabes de sobra que esta..., es la hostia. ¿Cómo se llama?
—Alexz Johnson.
—¡Eh, aquí todas somos profesionales! Mira, mírame a mí. —Y Olly
se planta en el otro extremo de la acera, se apoya la mano en la cadera derecha, dobla un poco la pierna y se detiene, mirando fijamente al
frente. Después da media vuelta, se echa la melena hacia atrás con un
rápido movimiento de cabeza y regresa.
—¡Pareces una modelo de verdad! –Y todas le aplauden.
—Modelo número 4, Olimpia Crocetti.
—Giuditta, mejor que Crocetti. —Y empiezan a cantar a coro una
canción, unas mejor y otras peor, unas sabiéndose de verdad la letra y
otras inventándosela de cabo a rabo. «I know how this all must look,
like a picture ripped from a story book, I’ve got it easy, I’ve got it
made...» Y se toman un último y fresco sorbo de cerveza.
—¡Valentino, Armani, Dolce e Gabbana, el desfile ha terminado!
¡Aquí estaré, por si me queréis contratar! —Y Olly hace una reverenciaa las demás Olas—. ¿Qué hacemos ahora? Empiezo a estar aburrida
de estar aquí...
—¡Vámonos al Eur, o quizá, qué sé yo, al Alaska! ¡Sí, hagamos
algo!
—Pero ¡si acabamos de hacer algo! No, chicas, yo me voy a casa.
Mañana tengo examen y me la juego. Tengo que recuperar el cinco y
medio.
—¡Venga! ¡No seas pelma! No vamos a volver tarde. Y, además,
mañana puedes levantarte más temprano y le das un repaso, ¿no?
—No. Necesito dormir, ya van tres noches que me hacéis llegar
tarde y yo no soy precisamente de hierro.
—¡No, en realidad eres dura sólo de mollera! Está bien, haz lo que
te parezca, nosotras nos vamos. ¡Hasta mañana!
Y cada una a su paso se va en una dirección: tres, directas hacia
quién sabe dónde y una hacia su casa. Los cuatro botellines de Coronita siguen allí, en la acera, como conchas abandonadas en la playa tras
la marea. Mira qué desastre, cómo lo han dejado todo. Claro, como yo
soy la escrupulosa... Las recoge. Mira a su alrededor. Las farolas iluminan una hilera de contenedores. Menos mal, ahí está el contenedor de
color verde, el del vidrio. ¡Qué asco! Qué descuidada es la gente. Han
dejado un montón de bolsas en el suelo. Al menos podrían separar la
basura. ¿Acaso no se han enterado de que el planeta está en nuestras
manos? Coge los botellines y los deja caer uno a uno por el agujero
adecuado. ¿Y las chapas? ¿Dónde las meto? No son de cristal... Quizá donde van las latas y los botes. También podrían indicarlo, con una
etiqueta o un dibujo bonito. «Chapas aquí.» Se para y se echa a reír.
¿Cómo era aquel viejo chiste de Groucho? Ah, sí...
«Papá, ha llegado el hombre de la basura.»
«Dile que no queremos.»
Detallista, tira también al contenedor correspondiente una bolsa
que se había quedado fuera. Entonces lo ve. Se acerca temerosa. No
me lo puedo creer. Justo lo que necesitaba. ¿Lo ves?, a veces vale la
pena ser ordenado. Más tarde, esa misma noche. El coche frena con un chirrido de
neumáticos. El conductor baja a toda prisa y mira a su alrededor. Parece uno de los personajes de «Starsky y Hutch». Pero no va a disparar a nadie. Mira a los pies del contenedor. Detrás, encima, debajo,
por el suelo de alrededor. Nada. Ya no está.
—No me lo puedo creer. No me lo puedo creer. Nadie limpia jamás, nadie se preocupa de si los demás dejan las bolsas en el suelo y,
justo esta noche, tenía que encontrarme a un tipo correcto y puñetero
en mi camino... Y encima Carlotta me ha dado calabazas. Me ha dicho que finalmente se había enamorado... Pero de otro...
Y no sabe que, por culpa de lo que ha perdido, un día, Stefano
Mascagni será feliz.
perdOname sii te llamO amOr
Noche. Noche encantada. Noche dolorosa. Noche insensata, mágica
y loca. Y luego más noche. Noche que parece no acabar nunca. Noche que, sin embargo, a veces pasa demasiado rápido.
Éstas son mis amigas, qué demonios... Fuertes. Son fuertes. Fuertes como Olas. Que no se detienen. El problema vendrá cuando una
de nosotras se enamore de verdad de un hombre.
—¡Eh, esperad que yo también me apunto!
Niki las mira a una tras otra. Están en la via dei Giuochi Istmici.
Han dejado abiertas las puertas de su diminuto Aixam y, con la música a tope, improvisan un desfile de moda.
—¡Vale, ven!
Olly camina con un contoneo exagerado por la calle. Volumen al
máximo y gafas de sol oscuras muy fashion. Parece Paris Hilton. Un
perro ladra a lo lejos. Llega Erica, gran organizadora. Trae cuatro
Coronitas. Apoya las chapas en una barandilla y a puñetazos las hace
saltar una tras otra. Saca un limón de su mochila y lo corta en rodajas.
—Eh, Erica, por si te pillan, ¿ese cuchillo mide menos de cuatro
dedos...?
Niki se ríe mientras la ayuda. Mete una rodaja de limón en cada
Coronita y ¡chin chin!, brindan entrechocando con fuerza las botellas y alzándolas a las estrellas. Luego sonríen con los ojos casi cerrados, soñando. Niki es la primera en beber. Respira profundamente y recupera el aliento. Mis amigas son fuertes, y se seca la boca. Es bonito poder contar con ellas. Con la lengua lame una gota de su
cerveza.
—Chicas, sois guapísimas... ¿Sabéis qué? Necesito amor.
—Necesitas un polvo, querrás decir.
—No seas borde —interviene Diletta—, ha dicho amor.
—Sí, amor —prosigue Niki—, ese misterio espléndido, desconocido
para ti...
Olly se encoge de hombros.
En efecto, piensa Niki, necesito amor. Pero tengo diecisiete años,
dieciocho en mayo. Todavía estoy a tiempo...
—Un momento, un momento, esperad que ahora me toca desfilar
a mí...
Y Niki recorre resuelta la estrambótica acera-pasarela entre sus
amigas que silban, se ríen y se divierten con esa extraña y espléndida
pantera blanca a la que, al menos hasta ahora, nadie ha golpeado todavía.
__________________________________________________________________________
—Cariño, ¿estás en casa? Perdona que no te haya avisado, pero
creía que iba a volver mañana.
Alessandro entra en su casa y mira alrededor. Ha regresado antes
a propósito con deseo de ella, pero también con ganas de sorprenderla con otro. Hace ya demasiado tiempo que no hacen el amor. Y, a veces, cuando no hay sexo, ello no significa sino que hay otra persona.
Alessandro camina por la casa, pero no encuentra a nadie, en realidad no encuentra nada. Dios mío, ¿acaso han entrado ladrones?
Después ve una nota sobre la mesa. Su letra.
«Para Alex. Te he dejado algo de comida en el frigo. He llamado al
hotel para avisarte, pero me han dicho que ya te habías ido. Quizá
querías descubrirme. No. Lo siento. Por desgracia, no hay nada que
descubrir. Me he ido. Me he ido y basta. Por favor, no me busques, al
menos por un tiempo. Gracias. Respeta mis decisiones del mismo
modo que yo he respetado siempre las tuyas. Elena.»
No, Alessandro deja la nota sobre la mesa, no han entrado los ladrones. Ha sido ella. Me ha robado la vida, el corazón. Ella dice que siempre ha respetado mis decisiones, pero ¿qué decisiones? Deambula por la casa. Los armarios están vacíos. Conque decisiones, ¿eh?
Si ni mi casa era mía.
Alessandro ve que la lucecita del contestador automático parpadea. ¿Lo habrá pensado mejor? ¿Querrá regresar? Aprieta la tecla esperanzado.
«Hola, ¿cómo estás? Hace tiempo que no das señales de vida. Eso
no está nada bien... ¿Por qué no venís Elena y tú a cenar una noche
con nosotros? ¡Nos encantaría! Llámame pronto, Adiós.»
Alessandro borra el mensaje. También a mí me encantaría, mamá.
Pero me temo que esta vez me tocará aguantar una de tus cenas solo. Y
entonces me preguntarás: «Pero ¿cuándo os vais a casar Elena y tú, eh?
¿A qué estáis esperando? Ya has visto lo hermoso que es, tus hermanas
ya tienen hijos. ¿Cuándo me vas a dar un nietecito tuyo?» Y es posible
que yo no sepa qué responderte. No seré capaz de decirte que Elena se
ha ido. Y entonces mentiré. Mentirle a mi madre. No, no está bien. Con
treinta y seis años además, treinta y siete en junio... Eso está muy mal.
Ser feliz consiste en sonreir sin cuestionar la ocasión.
Me encanta levantarme y ver mi habitación hecha un desastre, quiere decir que yo he estado ahí.
Me encanta saborear cada libro, sentada en un rincón que me guste y sin interrupciones.
Ir a pasear, sola, y llenarme de historias impensables es muy reconfortante.
Adoro cada momento con mis amigos, siempre habrá algo que destaque esos momentos de locura.
Bañarme con agua caliente cuando hace mucho frio.... o con agua fría cuando hace calor.
Me gusta el simple hecho de poder mirar a alguien a los ojos y comprobar que estoy viva.
Me encanta saborear cada libro, sentada en un rincón que me guste y sin interrupciones.
Ir a pasear, sola, y llenarme de historias impensables es muy reconfortante.
Adoro cada momento con mis amigos, siempre habrá algo que destaque esos momentos de locura.
Bañarme con agua caliente cuando hace mucho frio.... o con agua fría cuando hace calor.
Me gusta el simple hecho de poder mirar a alguien a los ojos y comprobar que estoy viva.
lunes, 30 de julio de 2012
¿Cual es el problema?
¿Qué problema hay en que te saltes todas las normas? ¿Qué problema hay en que hagas todo lo que la gente no hace? ¿Qué problema hay en que quieras hacer cosas prohibidas? ¿Qué problema hay en que quieras descubrir nuevas metas? ¿Qué problema hay en vivir la vida de una manera diferente? ¿Qué problema hay en hacer locuras? ¿Qué problema hay en ser única, en ser tú, en ser diferente, en descubrir, y empezar cosas nuevas?
Valiente tontería.
+Te quiero.
-Valiente tontería.
+¿Tontería?
+Lo sé, pero también tienes la mirada más dulce del mundo, y una sonrisa que me comería sin dudar, eres graciosa, difícil, pero.. nunca dije que me gustaran las cosas fáciles.
Lo siento, no soy perfecta y nunca lo seré.
El porque de esta entrada tiene una rápida solución. Y es que, dicen que eso de no ser perfecto no importa, pero... Todos parecéis tan perfectos, todos, menos yo. Y es que a veces sienta mal estar así... ¿Así como? Os debéis preguntar. Pues como que tus padre siempre te estén metiendo bronca. Unas veces porque no hago tareas de casa, otra porque si las hago, lo hago mal... ¡Siento no ser así de perfecta pero tampoco nadie me enseño! Otras porque no me paso el día encerrada en mi cuarto haciendo deberes y estudiando... ¡Siento no ser la chica mas estudiosa de mi clase, esa que nunca suspende! ¡Siento que no se me de bien ninguna materia en general! Soy así de tonta, de inútil, ¡de lo que me queráis llamar! Pero no es mi culpa...
Un mundo.
Cierra los ojos. Imagina un mundo. Dime, ¿qué ves? ¿Un mundo lleno de deseos cumplidos, de esperanzas que dieron sus frutos? Un lugar donde eres feliz; ¿o quizás, un mundo lleno de temores, de cosas que no quieres perder o que tan solo te atormentan?
Pero, si yo tuviera que decir que veo, mi mundo estaría lleno de recuerdos ahora perdidos, cuando yo era feliz, y no necesitaba a nadie ni a nada mas. Escenas de mi vida que se podria decir que han desaparecido, pero que en mi mente, siguen teniendo un lugar. Esas personas, momentos y lugares a los que me gustaría volver. Tales recuerdos me harían tan feliz... Tanto, que lloraría infinitamente de felicidad y de tristeza a las vez, por saber, que jamás regresaran.
Pero, si yo tuviera que decir que veo, mi mundo estaría lleno de recuerdos ahora perdidos, cuando yo era feliz, y no necesitaba a nadie ni a nada mas. Escenas de mi vida que se podria decir que han desaparecido, pero que en mi mente, siguen teniendo un lugar. Esas personas, momentos y lugares a los que me gustaría volver. Tales recuerdos me harían tan feliz... Tanto, que lloraría infinitamente de felicidad y de tristeza a las vez, por saber, que jamás regresaran.
viernes, 27 de julio de 2012
Considero que a veces soy un poco egoista, y no hablo de cosas materiales, en compartir soy la primera. No me hace nada de gracia que me hagan esperar, y sin embargo creo que mi mayor defecto es la impuntualidad. Cuando veo algo que quiero, intento hacer todo lo que esté en mis manos por conseguirlo, y hasta que no lo consigo, no me quedo tranquila. Podría decirse que soy un poco cabezona y muy, muy caprichosa, lo quiero todo acá y ahora. Pocas veces suelo quedar satisfecha. Conozco a bastante gente, tengo muchos amigos, pero estoy segura de que con los dedos de las manos me sobra para contar a los de verdad. Aunque intento que no sea así, siempre suelo depender de ciertas cosas o personas, sin las que sé que no podría ser verdaderamente feliz. No tengo problema en expresar mis sentimientos, pero normalmente suelo sentirme bastante incomprendida, y no es nada cómodo. Si hay algo que me cuesta muchísimo, es pedir perdón. Pero perdono enseguida. Estoy segura de que lo peor que se puede hacer es perder el tiempo, y yo, lo hago a menudo, cosa que detesto. Me considero bastante extrovertida. Soy impulsiva, hago cosas sin pensar, de esas de las que luego la gente se suele arrepentir, pero yo nunca lo hago, arrepentirse me parece de idiotas. Es muy fácil hacerme daño, soy bastante sensible, y en sufrir nadie me gana. No conozco el rencor, y a veces me vendría bastante bien. Aunque en ocasiones soy un poco vengativa, o un rato inmadura, si preferís llamarlo asi.
jueves, 26 de julio de 2012
'Ser feliz no tiene que ser tan complicado.'
-Ser feliz no tiene que ser tan complicado.
-No, no lo es.
-Si, si lo es joder. ¿Tan difícil sería que un día se me acercase, me abrazara y me dijera que me ama con todas sus fuerzas?
-Pues si, eso si que es difícil.
-¿Por qué dices eso?
-Porque tu lo ves todo como un puto cuento de hadas. Todo de color rosa. Lo siento chica, pero la vida no es así ¿sabes? Mírate: Estás ahí, viéndolo jugar un partido de baloncesto, con tu mejor vestido, con tu mejor sonrisa, pensando en él, y yo...
-¿Tu qué? ¡Venga ya tonto! Tu lo tienes todo.
-No. Yo soy un gilipollas. Ahora mismo estoy hablando con la chica a la que amo desde que la conozco y no soy capaz de decírselo. Y lo peor de todo es que estamos en unas gradas viendo como el asqueroso ese al que tanto ama mete un triple, o como coño se llame eso.
-...
-...
-No se que decir...
-Te diría que no dijeras nada, que me besaras, pero prefiero no pasar por ese momento tan ridículo. El partido ha terminado, ve a felicitar a tu príncipe. Pero no olvides que te quiero.
-No, no lo es.
-Si, si lo es joder. ¿Tan difícil sería que un día se me acercase, me abrazara y me dijera que me ama con todas sus fuerzas?
-Pues si, eso si que es difícil.
-¿Por qué dices eso?
-Porque tu lo ves todo como un puto cuento de hadas. Todo de color rosa. Lo siento chica, pero la vida no es así ¿sabes? Mírate: Estás ahí, viéndolo jugar un partido de baloncesto, con tu mejor vestido, con tu mejor sonrisa, pensando en él, y yo...
-¿Tu qué? ¡Venga ya tonto! Tu lo tienes todo.
-No. Yo soy un gilipollas. Ahora mismo estoy hablando con la chica a la que amo desde que la conozco y no soy capaz de decírselo. Y lo peor de todo es que estamos en unas gradas viendo como el asqueroso ese al que tanto ama mete un triple, o como coño se llame eso.
-...
-...
-No se que decir...
-Te diría que no dijeras nada, que me besaras, pero prefiero no pasar por ese momento tan ridículo. El partido ha terminado, ve a felicitar a tu príncipe. Pero no olvides que te quiero.
lunes, 23 de julio de 2012
Frases :)
*Violarte es mi sueño. -¿¡QUÉ?! -Que estudio diseño... -No no, ¡ahora me violas!
*Me dijeron que para enamorarla tenia que hacerla reír. Pero cada vez que ella ríe, me enamoro yo.
*-Juguemos a un juego, el primero que se enamore pierde.
*Me dijeron que para enamorarla tenia que hacerla reír. Pero cada vez que ella ríe, me enamoro yo.
*-Juguemos a un juego, el primero que se enamore pierde.
-Déjalo, yo ya he perdido.
domingo, 22 de julio de 2012
Que sí, que lo sé.
Lo se, puede que sea demasiado cría, solamente tengo 14 años, dentro de unos cuantos años esto no va a ser así, así de fantástico, porque soy libre, no tengo preocupaciones.
Ahora lo que quiero es vivir cada segundo de mi vida aprovechándolo al máximo, como si fuese el último, y si, tengo miedo, miedo al compromiso! Pero así soy, una simple chica que quiere salir todos los fines de semana y disfrutar con sus amigas, pelearse con su madre para quedarse una hora más
Ahora lo que quiero es vivir cada segundo de mi vida aprovechándolo al máximo, como si fuese el último, y si, tengo miedo, miedo al compromiso! Pero así soy, una simple chica que quiere salir todos los fines de semana y disfrutar con sus amigas, pelearse con su madre para quedarse una hora más
Querido Peter Pan:
He seguido las instrucciones tal y como me ensenyaste: "La segunda estrella a la derecha y todo recto hasta el amanecer". Pero lamentablemente no he podido llegar a mi destino, o me has dado mal la dirección o me he vuelto lo suficientemente mayor para no encontrarlo.
123#!
-Quiero llegar hasta el cielo contigo.
+Donde queda el cielo?
-Todo recto, a la izquierda, en algun lugar.
+Donde queda el cielo?
-Todo recto, a la izquierda, en algun lugar.
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